Quinto Día

vi11

Nuestra Señora del Milagro
Sierva humilde de Jesús

Por la señal de la Santa Cruz líbranos de nuestros enemigos,
Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Con todo el amor de mi corazón te amo, mi Jesús, por ser quien eres;
pésame  haber pecado y propongo, ayudado de tu divina gracia, nunca más ofenderte.
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos.
Amén.

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Inmaculada Virgen María,
!Madre admirable de Dios y de los hombres!
Te reverenciamos humildemente ante esta milagrosa imagen en que irradian los destellos de tu celestial hermosura.

Al contemplarla se ilumina nuestra mente con los esplendores de la fe,
se conmueve nuestra voluntad a impulsos de la esperanza
y nuestra ruindad se siente transformada por los efectos de la caridad divina.

Así bendecimos a Dios Padre que te escogió para Madre de su Hijo,
bendecimos a Dios Hijo que se hizo hombre en tu seno purísimo,
y bendecimos a Dios Espíritu Santo, que te enriqueció con la excelencia de sus dones.

Siendo nosotros polvo y miseria y experimentando a cada paso las consecuencias del pecado original,
del que fuiste preservada, imploramos confiadamente tu intercesión poderosa para que,
libres del cautiverio del demonio y fortalecidos contra los influjos del mal,
nos esforcemos por conservar la dignidad de ser hijos tuyos hollando bajo nuestros pies,
los insidiosos enemigos de nuestra salvación: mundo, demonio y carne.

Y por los méritos de tu castísimo esposo san José y los del Seráfico Padre san Francisco,
concédenos la gracia especial que en esta novena te suplicamos.

Amén

En el día de hoy oremos:
Por las vocaciones a la vida religiosa.

Desde la palabra de Dios:
“Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea;
allí estaba la madre de Jesús.
También Jesús y sus discípulos estaban invitados a la boda.
Se acabó el vino, y la madre de Jesús le dice: No tienen vino.
Jesús responde: ¿Qué quieres de mí, mujer? Aún no ha llegado mi hora.
La madre dice a los que servían: Hagan lo que él les diga” (Jn 2, I-5)
Palabra del Señor.

Reflexión:

La Virgen Santísima desde siempre se declaró “la esclava del Señor”,
acompañó a Jesús y siempre entendió que Él debía estar en las cosas del Padre.
Por eso “María es la discípula más perfecta del Señor.
Interlocutora del Padre en su proyecto de enviar su Verbo (Jesucristo)
al mundo para la salvación humana, María, con su fe,
llega a ser el primer miembro de la comunidad de los creyentes en Cristo,
y también se hace colaboradora en el renacimiento esperitual de los discípulos” (DA 266).

Relato de la Aparición:
“La noticia se extendió rápidamente por toda la ciudad,
la cual acudió en masa al Monasterio.
El Prelado, asombrado por tan continuados portentos,
dio a la imagen el título de “La Virgen del Milagro”,
por lo cual desde entonces se le llama Nuestra Señora del Milagro,
aunque así mismo se le aclamó con el título de Nuestra Señora de la Salud”.

Oración:

Santísima Virgen, gracias por ese bello testimonio
de obediencia al proyecto Salvador de tu Hijo.
Te contemplamos siempre ayudando
en la edificación del Reino que predicó tu Hijo.
Te has convertido, desde este bello santuario,
en la sierva humilde de Jesús, y siempre nos estás diciendo:
“Hagan lo que Él les diga”.
Danos la gracia de ser fieles servidores del Reino de Dios.

Amén.



GOZOS


Tú imagen, !Madre querida!

Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

I
Aurora pura y Hermosa
Que anunciaste bien hadada
Del gran día la llegada
De Justicia el claro sol,
Alúmbranos cariñosa
Y enciéndenos en tu amor.
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

II
Luz bendita de los cielos,
Dulce estrella de los mares,
Consuela nuestros pesares
Y guíe tu resplandor
La vida y nuestros anhelos
De la mar entre el furor.
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

III
Iris santo colocado
Entre la tierra y el cielo
Como prenda de Consuelo
Y de piadoso perdón.
¡Ay! Líbranos del pecado
con tu santa protección.
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

IV

De tus manos maternales
Caen en haz refulgente
De las gracias el torrente
Como dádiva de Dios,
Y eres para los mortales
El Puerto y faro major.
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

V

De David la torre fuerte
Con diamantinos escudos
Resistes ataques rudos
Del infernal sitiador,
Y en el trance de la muerte
Defiendes al pecador.
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

VI

Manó bálsamo oloroso
En abundante medida
De Fortaleza y de vida
Símbolo consolador
De este lienzo prodigioso
Con general estupor.
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

VII

Por los celestes favores
Con que tu imagen preciosa
Ha consolado piadosa
A una Cristiana region,
“Del Milagro” en sus loores
te llamaron con fervor.
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

VIII

De nuestra fe la firmeza
Guarda como Madre pía;
Haz que crezca cada día
En los creyentes tu amor
Y tu maternal terneza
Aumente nuestro fervor.
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

IX

¡Oh Madre y Reina clemente,

cubra a tus hijos tu manto
y en la amargura del llanto
sé nuestra consolación!
¡Llévanos al esplendente
cielo, nuestro galardón!
Tú imagen, !Madre querida!
Santo y prodigioso don,
Que del cielo fue traída,
Graba en nuestro corazón.

PETICION : XXXXXXXX

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte.
Amén

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte.
Amén

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte.
Amén


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Toda Hermosa eres, María y en Ti no existe la mancha original;
Tú eres la Gloria de Jerusalén, Tú la alegría de Israel,
Tú el honor de nuestro pueblo; eres la Abogada de los pecadores.
Oh María, Virgen prudentísima, Madre clementísima!
Ruega e intercede por nosotros ante Jesucristo Nuestro Señor.

V.
Oh Virgen María, fuiste Inmaculada en tu Concepción.
R.Ruega por nosotros al Padre, cuyo Hijo nos diste habiéndole concebido por obra del Espíritu Santo.

Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen,
Preparaste digna morada a su hijo,
te suplicamos que así como en prevision de la muerte de ese mismo Hijo la preservaste de toda mancha,
así también nos concedas el llegar puros a tu divina presencia.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

V.
Oh María, concebida sin pecado.
R.Rogad por nosotros que recurrimos a Tí.

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